100 años de Modernidad
100 años de modernidad
La semana pasada hable sobre las nuevas tecnologías y los inventos que llegaron a revolucionarnos la vida. Siempre al hablar de tecnologías pensamos en inventos de vanguardia, maquinas digitales e instrumentos de ultima generación, pero nos olvidamos que toda tecnología por sencilla que sea también es un medio, medios que trasmiten contenidos que podemos analizar y que hoy con el paso del tiempo, nos permite verificar el como se fueron dando las cosas para encontrarnos en nuestra lamentable situación actual.
Tecnologías y adelantos al parecer son los garantes del sistema económico imperante.
A continuación la historia de un pueblo que comenzó a trasformarse de la mano de las nuevas tecnologías.
ADVERTENCIA
LA HISTORIA QUE ACONTINUACION LEERA, PUEDE RECORDARLE SU PUEBLO DE ORIGEN, PERO NO SE PREOCUPE YA QUE ESTAS COSAS NO SUCEDEN EN CHILE.
La comunidad estaba algo aislada y tranquila, produciendo sus alimentos, teniendo una forma propia de organización, de venta y de intercambio de productos. Circulaba poco dinero pero mas no lo necesitaban, la vida era tranquila y aunque el campo es sacrificado vivían en armonía con la naturaleza y el universo.
Los problemas se solucionaban al interior de la comunidad, había compañerismo y cooperación. La micro pasaban dos veces por semana y solo ayudaba para ir a ser los trámites básicos a la ciudad.
El primer adelanto que llegó fue el camino pavimentado, hizo que las micros subiesen todos los días, por ende acabo con la escuela del pueblo ya que todos prefirieron que sus hijos fuesen a los colegios de la ciudad. Creyendo que eran mejores, poco a poco sus hijos fueron adquiriendo todos los vicios de la ciudad.
El señor que a veces bajaba algo de su cosecha para venderlo a la ciudad pensó que ahora que había un camino más expedito podría definitivamente llevar siempre sus productos para venderlos en el mercado. Al tiempo la carreta se le hacia incomoda ya que los caballos se resbalaban en el pavimento por lo que cambio caballos y carretas por una Chevrolet doble cabina.
El camino los acercaba a la ciudad y también acercaba la ciudad al pueblo, así fue como se hizo común ver rostros nuevos, y todos los fines de semanas a familias de paseo. Comenzaron haber robos y la gente comenzó a cerrar sus casas, los niños tampoco podían salir a jugar a la calle por culpa del tráfico y los muchos vehículos que ahora circulaban.
Los adelantos siguieron con la instalación de alcantarillado y agua potable, el alcalde sonreía mientras cortaba la cinta y anunciaba a viva voz que eso era progreso. Las familias ahora se veían obligadas a pagar mensualmente una cuota, por ocupar el agua, cosa que nunca antes habían hecho y que los más antiguos se negaban a aceptar reclamando que los animales en la naturaleza no debían cancelar nada por tener derecho al vital liquido por lo que en un acto de rebeldía y protesta se negaron a usar el nuevo baño y seguían bebiendo agua del manantial o de la noria del patio de atrás.
Luego de esto llego la luz y sendas torres eléctricas irrumpieron en el paisaje campesino del pueblo. A los pobladores se les sumaba un gasto mas, pero no importaba ya que ahora tenían mas tiempo para pensar, ya que la luz eléctrica cambio las costumbres del sueño de muchos. Las personas comenzaban a idear de qué forma sacar más dinero para poder pagar las cuentas al final de mes. Así fue que comenzaron a explotar al máximo sus campos y vender a como diera lugar en la ciudad sus productos. Los vecinos antes amigos y compañeros pasaron a convertirse en competencia por lo que la desidia y el desencanto comenzaron a ser comunes en el pueblo. La sobreproducción bajo a tal nivel los precios, que la agricultura dejo de ser negocio.
Al tiempo llego la televisión con un solo canal, pero suficiente para enseñarles a todos en la comunidad como era el resto del mundo, que hasta ese minuto era algo medio desconocido por ellos. El aparatito aquel le pinto el mundo a todo color, lleno de luces y mujeres lindas, les mostró el estilo de vida de los ricos y famosos.
La televisión fue obrando en secreto en ellos que al tiempo, comenzaron a cambiar casas y cosas por encontrarlas feas y poco practicas. Cambiaron el horno de barro por uno a microondas, compraron celular aunque no les llegaba la señal pero que justificaban diciendo que les servia cuando anduviesen en la ciudad. Comenzaron a fabricarse jardines y antejardines, cambiaron sus cocinas a leña por las de gas, y muchos comenzaron a dejar de celebrar la fiesta de la patrona del pueblo, por quedarse viendo el programa de moda en la televisión.
Se comenzaron a sentir pobres ya que la plata, no les alcanzaba como antes. Por lo que cuando llego aquel señor gordito del extranjero con mucho dinero diciendo que quería comprar unas tierras, a muchos se le ilumino la cara y vendieron a buen precio. Algunos le pidieron al señor si podían seguir viviendo en las mismas casas y convertirse en sus trabajadores, paradójicamente aquellas eran las mismas casas de los peones en los tiempos de los hacendados, época en la que un señor al parecer algo loco, acabo con aquel sistema con la implementación de una reforma agraria.
Así comenzó el boom de las ventas de tierras, muchos se fueron a la ciudad y vendieron su terreno para la construcción de parcelas de agrado, que capitalinos compraron por una gran cantidad de dinero para ocuparlas una vez al año.
Los menos se opusieron a vender y se las arreglaron para seguir viviendo en esas tierras de sus ancestros, que los vio nacer y crecer, sabían que ya no era lo mismo, echaban de menos la vida de antes, pero asumían que ese era el costo de la vida moderna. Ya la gente no se conocía, ni se saludaban, siempre habían caras nuevas. Los oriundos que se quedaron ya estaban viejos, los jóvenes comenzaron a irse encandilados por las luces de la ciudad, soñando que podrían llegar a triunfar en la televisión cantando rancheras. Nueva gente comenzó a llegar al pueblo, trabajadores de las nuevas haciendas, temporeros, que ganaban el mínimo y que vivían en condiciones paupérrimas, nunca antes en ese pueblo se había visto la pobreza ahora era común apreciarla.
Unos años después llegaron unos ingenieros de una minera ofreciendo trabajo para todos, salud y educación gratis, a la gente le volvió la sonrisa al rostro, nadie se opuso a la construcción de la minera, excepto el dueño de la hacienda que sabia que la minera podía contaminarles sus cultivos, pero como a este señor todos le tenían sangre en el ojo por las inhumanas condiciones que tenia a sus trabajadores, nadie lo apoyo en su lucha, excepto un grupo de ecologistas e intelectuales provenientes de todas partes del globo.
La minera comenzó a operar, a pesar de que nunca se tuvo claro los estudios de impacto ambiental que realizo una institución gubernamental. En el pueblo hubo trabajo para todos por cinco años, luego los despidieron con suculentos finiquitos que se gastaron en un fin de semana. La planta continuo operando con cinco ingenieros norteamericanos que realizaban la complicada labor de apretar unos botones. Durante doce años sustrajeron todo el mineral de los cerros. El gordito gringo de la hacienda abandono las tierras, las aguas estaban contaminadas con arsénico, el pueblo estaba destinado a morir, la gente siguió viviendo ahí, incluso hasta después que la minera acabo sus trabajos, se fueron agradecidos y con los bolsillos llenos de dinero.
La gente del pueblo que continuaba ahí, mantenían como único recuerdo de sus paso por la minera un reloj mural de cobre que un día se detuvo a las seis de la tarde, que nunca mas volvió andar y unas manchas sulfurosas en la piel que por mas que restregaban no podían sacar.
El pueblo ya no era el mismo, pocas casa se mantenían en pie, ningún nacimiento y muchas muertes enlutaban a la comunidad, los árboles estaban amarillos y la tierra ya no daba frutos. El agua ahora llegaba en bidón. Gran parte de la población enfermó y un nuevo cerro de arsénico, plomo y estériles en lo alto de la cordillera descendía lentamente por los ríos, deshielos y vertientes. La gente comenzó a morirse a los cuarenta, los hijos comenzaron a reclamar de que nadie hacia nada por ellos, el gobiernos escuchando sus suplicas se los llevo a todos a unos block de pastelones de concreto en los suburbios de la ciudad.
La semana pasada hable sobre las nuevas tecnologías y los inventos que llegaron a revolucionarnos la vida. Siempre al hablar de tecnologías pensamos en inventos de vanguardia, maquinas digitales e instrumentos de ultima generación, pero nos olvidamos que toda tecnología por sencilla que sea también es un medio, medios que trasmiten contenidos que podemos analizar y que hoy con el paso del tiempo, nos permite verificar el como se fueron dando las cosas para encontrarnos en nuestra lamentable situación actual.
Tecnologías y adelantos al parecer son los garantes del sistema económico imperante.
A continuación la historia de un pueblo que comenzó a trasformarse de la mano de las nuevas tecnologías.
ADVERTENCIA
LA HISTORIA QUE ACONTINUACION LEERA, PUEDE RECORDARLE SU PUEBLO DE ORIGEN, PERO NO SE PREOCUPE YA QUE ESTAS COSAS NO SUCEDEN EN CHILE.
La comunidad estaba algo aislada y tranquila, produciendo sus alimentos, teniendo una forma propia de organización, de venta y de intercambio de productos. Circulaba poco dinero pero mas no lo necesitaban, la vida era tranquila y aunque el campo es sacrificado vivían en armonía con la naturaleza y el universo.
Los problemas se solucionaban al interior de la comunidad, había compañerismo y cooperación. La micro pasaban dos veces por semana y solo ayudaba para ir a ser los trámites básicos a la ciudad.
El primer adelanto que llegó fue el camino pavimentado, hizo que las micros subiesen todos los días, por ende acabo con la escuela del pueblo ya que todos prefirieron que sus hijos fuesen a los colegios de la ciudad. Creyendo que eran mejores, poco a poco sus hijos fueron adquiriendo todos los vicios de la ciudad.
El señor que a veces bajaba algo de su cosecha para venderlo a la ciudad pensó que ahora que había un camino más expedito podría definitivamente llevar siempre sus productos para venderlos en el mercado. Al tiempo la carreta se le hacia incomoda ya que los caballos se resbalaban en el pavimento por lo que cambio caballos y carretas por una Chevrolet doble cabina.
El camino los acercaba a la ciudad y también acercaba la ciudad al pueblo, así fue como se hizo común ver rostros nuevos, y todos los fines de semanas a familias de paseo. Comenzaron haber robos y la gente comenzó a cerrar sus casas, los niños tampoco podían salir a jugar a la calle por culpa del tráfico y los muchos vehículos que ahora circulaban.
Los adelantos siguieron con la instalación de alcantarillado y agua potable, el alcalde sonreía mientras cortaba la cinta y anunciaba a viva voz que eso era progreso. Las familias ahora se veían obligadas a pagar mensualmente una cuota, por ocupar el agua, cosa que nunca antes habían hecho y que los más antiguos se negaban a aceptar reclamando que los animales en la naturaleza no debían cancelar nada por tener derecho al vital liquido por lo que en un acto de rebeldía y protesta se negaron a usar el nuevo baño y seguían bebiendo agua del manantial o de la noria del patio de atrás.
Luego de esto llego la luz y sendas torres eléctricas irrumpieron en el paisaje campesino del pueblo. A los pobladores se les sumaba un gasto mas, pero no importaba ya que ahora tenían mas tiempo para pensar, ya que la luz eléctrica cambio las costumbres del sueño de muchos. Las personas comenzaban a idear de qué forma sacar más dinero para poder pagar las cuentas al final de mes. Así fue que comenzaron a explotar al máximo sus campos y vender a como diera lugar en la ciudad sus productos. Los vecinos antes amigos y compañeros pasaron a convertirse en competencia por lo que la desidia y el desencanto comenzaron a ser comunes en el pueblo. La sobreproducción bajo a tal nivel los precios, que la agricultura dejo de ser negocio.
Al tiempo llego la televisión con un solo canal, pero suficiente para enseñarles a todos en la comunidad como era el resto del mundo, que hasta ese minuto era algo medio desconocido por ellos. El aparatito aquel le pinto el mundo a todo color, lleno de luces y mujeres lindas, les mostró el estilo de vida de los ricos y famosos.
La televisión fue obrando en secreto en ellos que al tiempo, comenzaron a cambiar casas y cosas por encontrarlas feas y poco practicas. Cambiaron el horno de barro por uno a microondas, compraron celular aunque no les llegaba la señal pero que justificaban diciendo que les servia cuando anduviesen en la ciudad. Comenzaron a fabricarse jardines y antejardines, cambiaron sus cocinas a leña por las de gas, y muchos comenzaron a dejar de celebrar la fiesta de la patrona del pueblo, por quedarse viendo el programa de moda en la televisión.
Se comenzaron a sentir pobres ya que la plata, no les alcanzaba como antes. Por lo que cuando llego aquel señor gordito del extranjero con mucho dinero diciendo que quería comprar unas tierras, a muchos se le ilumino la cara y vendieron a buen precio. Algunos le pidieron al señor si podían seguir viviendo en las mismas casas y convertirse en sus trabajadores, paradójicamente aquellas eran las mismas casas de los peones en los tiempos de los hacendados, época en la que un señor al parecer algo loco, acabo con aquel sistema con la implementación de una reforma agraria.
Así comenzó el boom de las ventas de tierras, muchos se fueron a la ciudad y vendieron su terreno para la construcción de parcelas de agrado, que capitalinos compraron por una gran cantidad de dinero para ocuparlas una vez al año.
Los menos se opusieron a vender y se las arreglaron para seguir viviendo en esas tierras de sus ancestros, que los vio nacer y crecer, sabían que ya no era lo mismo, echaban de menos la vida de antes, pero asumían que ese era el costo de la vida moderna. Ya la gente no se conocía, ni se saludaban, siempre habían caras nuevas. Los oriundos que se quedaron ya estaban viejos, los jóvenes comenzaron a irse encandilados por las luces de la ciudad, soñando que podrían llegar a triunfar en la televisión cantando rancheras. Nueva gente comenzó a llegar al pueblo, trabajadores de las nuevas haciendas, temporeros, que ganaban el mínimo y que vivían en condiciones paupérrimas, nunca antes en ese pueblo se había visto la pobreza ahora era común apreciarla.
Unos años después llegaron unos ingenieros de una minera ofreciendo trabajo para todos, salud y educación gratis, a la gente le volvió la sonrisa al rostro, nadie se opuso a la construcción de la minera, excepto el dueño de la hacienda que sabia que la minera podía contaminarles sus cultivos, pero como a este señor todos le tenían sangre en el ojo por las inhumanas condiciones que tenia a sus trabajadores, nadie lo apoyo en su lucha, excepto un grupo de ecologistas e intelectuales provenientes de todas partes del globo.
La minera comenzó a operar, a pesar de que nunca se tuvo claro los estudios de impacto ambiental que realizo una institución gubernamental. En el pueblo hubo trabajo para todos por cinco años, luego los despidieron con suculentos finiquitos que se gastaron en un fin de semana. La planta continuo operando con cinco ingenieros norteamericanos que realizaban la complicada labor de apretar unos botones. Durante doce años sustrajeron todo el mineral de los cerros. El gordito gringo de la hacienda abandono las tierras, las aguas estaban contaminadas con arsénico, el pueblo estaba destinado a morir, la gente siguió viviendo ahí, incluso hasta después que la minera acabo sus trabajos, se fueron agradecidos y con los bolsillos llenos de dinero.
La gente del pueblo que continuaba ahí, mantenían como único recuerdo de sus paso por la minera un reloj mural de cobre que un día se detuvo a las seis de la tarde, que nunca mas volvió andar y unas manchas sulfurosas en la piel que por mas que restregaban no podían sacar.
El pueblo ya no era el mismo, pocas casa se mantenían en pie, ningún nacimiento y muchas muertes enlutaban a la comunidad, los árboles estaban amarillos y la tierra ya no daba frutos. El agua ahora llegaba en bidón. Gran parte de la población enfermó y un nuevo cerro de arsénico, plomo y estériles en lo alto de la cordillera descendía lentamente por los ríos, deshielos y vertientes. La gente comenzó a morirse a los cuarenta, los hijos comenzaron a reclamar de que nadie hacia nada por ellos, el gobiernos escuchando sus suplicas se los llevo a todos a unos block de pastelones de concreto en los suburbios de la ciudad.

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