Diario Mural de aula, pasquín en hoja de roneo, folleto subversivo, tríptico con propaganda, panfleto pisoteado en la vereda, hoja de cuaderno con anotaciones varias; reflexiones del mundo, análisis de medios, opiniones punzantes, exclamaciones de libertad, letra de canción a medio anotar, puzzle sin completar y rayados de lápiz de pasta azul Bic. De circulación nacional y mundial, al toque de un clic sírvanse conectar...

agosto 17, 2005

PAREN LAS PRENSAS !

¡¡ PAREN LAS PRENSAS !!!
Marco Visscher
Un día en la sala de prensa del diario holandés “Trouw”, algunos editores y yo realizamos un ejercicio interesante, el cual no era tan inocente como podría sonar: “¿qué habrían hecho en caso de haber sido corresponsales en la Tierra Santa en tiempos de Jesús? Rápidamente concluimos que nos hubiésemos acercado al centro del poder político. Para un periodista trabajando hace 2000 años en Israel eso significaba haber asistido a una conferencia de prensa de Poncio Pilato. Él habría sido nuestra fuente de noticias más importante.

Nosotros habríamos visto a Jesús como otro tonto diciendo que es el hijo de Dios. Él nos habría irritado con sus ilustrativas alegorías, en vez de decirnos su mensaje en forma clara. En alguna ocasión podríamos haber escrito un reportaje irónico sobre uno de sus “shows” cuando curaba gente. ¿Caminar sobre agua? Los científicos dirían que es imposible, por lo que eso jamás tendría fundamentos como para llegar a ser impreso, a menos que un columnista se burlara de la “acrobacia”. ¿Hacer ver a un ciego?

Clasificaríamos ese milagro como una inteligente estrategia comunicacional. Tomemos a Judas, en cambio – me sugería un colega. A él lo escucharíamos con atención. Como un ex- discípulo él estaría más que dispuesto a hablar contra Jesús. El lanzaría acusaciones con ventilador. Y cuando Jesús fuese tomado preso y crucificado escribiríamos un pequeño obituario y, a lo más, quizás una pequeña nota en la contratapa. ¿no lo habríamos hecho? Pero al hacerlo nos estaríamos perdiendo uno de los eventos más importantes en la historia del hombre.

Después de todo, cuando la fe le ayuda a una persona a recuperarse de una enfermedad, le hace sentirse menos sola o le inspira compasión por los demás, estos eventos rara vez llegan a los titulares. No es noticia que un cura le de alivio espiritual a un creyente. No es noticia que un budista encuentre un centro de meditación cerca de su hogar dónde puede encontrar tranquilidad y espacio para reflexionar. No es noticia que un sanador alternativo le quite el dolor inexplicablemente a una mujer recitándole un viejo rezo hindú.

La espiritualidad ha sido dejada de lado por las noticias – como si no jugara un rol en la vida de las personas. La religión sólo llega a los titulares cuando está asociada con algo ilícito o controversial.

El hecho es que las noticias no dan mucha luz sobre ninguna religión. Tal como las películas de Hollywood, las noticias suelen perpetuar los estereotipos. Los Musulmanes siempre son mostrados quemando libros o reunidos en masas furiosas. Estudios han calculado que de cada 100 horas de transmisiones televisivas en Europa, sólo 10 minutos se refieren al Islam. Esto ha cambiado después del 11 de septiembre, pero la gran pregunta es si esta atención ha servido en algo para la comprensión de su visión de mundo. Las otras religiones tienen el mismo tratamiento. Los Hindúes y Budistas son monjes que siempre están pelados y medio desnudos vinculados con un pasado exótico y que no hacen otra cosa que no sea meditar. Ahora bien, los seguidores de estas dos religiones suman un 20% de la población mundial.

Por otra parte, quizás no sea bueno para un renacimiento del movimiento espiritual llegar a los titulares. Eso significaría que el vocero se vería forzado a comprimir su mensaje en cuñas preparadas de 15 a 20 segundos para las cámaras. De otra forma, los editores no las usarían. Preferentemente debería criticar otra ideología, de modo que al día siguiente el reportero vaya a buscar reacciones en el campo contrario. Sólo ahí el periodista podría empezar a escribir un reportaje al encontrar a un detractor que quiera destruir al movimiento con argumentos frescos para mantener viva la noticia. Esto ocurriría hasta que el público hubiese perdido interés. Como consecuencia el “tema espiritual” se convertiría en una “cosa”, en un producto noticioso por naturaleza desechable. Es decir, no tendría nada que ver con el espíritu.

Alguien dijo en broma alguna vez que las iglesias se estaban vaciando porque los domingos al medio día las personas todavía están leyendo la edición de fin de semana de los diarios. Este hecho marca una importante diferenciación entre religión y noticias. La contemplación y el desarrollo espiritual tratan acerca de la eternidad, las noticias tratan sobre incidentes de poca importancia. Visto desde el punto de vista religioso, se podría decir que el hecho que hayan pasado cosas en las últimas 24 horas que necesitan páginas de cobertura y horas de transmisión es un signo de que el hombre está espiritualmente perdido.

La obsesión del hombre con las noticias le da un falso sentido de sabiduría. La virtud de la sabiduría es convenientemente igualada al hecho de estar informado. Mi vecino, quien lee dos periódicos al día, mira las noticias en la televisión y suele sintonizar programas sobre contingencia internacional es visto como un hombre sabio. Él conoce la agenda política, él se sabe el nombre de cada ministro en el gobierno y cuantos asientos el partido social demócrata debería tener en el Parlamento de acuerdo a la última encuesta. El puede discutir sobre el último tiroteo en una escuela en Estados Unidos como también sobre el arresto de un importante narcotraficante en Colombia. Sin embargo, saber lo que ocurre en el mundo o lo que la gente discute en la peluquería no es lo mismo que poseer sabiduría. La sabiduría es conocimiento dado por la comprensión y la experiencia, es decir, por la vida misma. Por supuesto que mi vecino no es estúpido, él simplemente comparte una mala concepción de la sociedad que confunde conocimiento con comprensión. Parece haber una adicción colectiva a las noticias. Y los intelectuales son los que gritan más fuerte por una dosis más pesada de noticias.

Mucho tiempo y stress podría ahorrarse si el mundo consumiera menos noticias. Imagínense un periódico mensual. Por su naturaleza, las noticias estarían enfocadas a la información y al comentario, al contrario del reporteo diario cuyo objetivo es contar cada día la misma historia desde un ángulo diferente o darle un sentido nuevo a lo que escribieron en blanco y negro el día anterior o corregir un error discretamente. Como el crítico cultural Neil Postman dijo, un periódico diario lanza los hechos “dentro y fuera de nuestra conciencia a una velocidad que hace imposible que nos demos cuenta de ellos”. Por otra parte, un periódico mensual no contaminaría tanto nuestro cerebro con datos, reflexiones y opiniones que tenemos que digerir instantáneamente.

La frecuencia diaria de las noticias no es una necesidad del periodismo, pero si una necesidad para mantener a la industria de noticias saludable. Uno no puede culpar a los periodistas. Ellos hacen precisamente lo que la industria les demanda. Las noticias venden diarios y tiempo para comerciales en la televisión Cada día los periodistas entran y salen trayendo más. ¿Esperan que ocurra algo importante? ¿Están redondeando un reportaje? ¿Contribuyen a la solución de un problema? Estos no son sus objetivos. Las noticias no existen para que la gente sea más sabia, sino que para que sigan sintonizados cada día, a cada instante.

Un periódico mensual no es algo que ocurriría fácilmente. Pero los medios podrían tomar el desafió de enriquecer el reporteo diario con algo de reflexión, para tratar de complementar lo incidental con lo eterno. Cuando sube la delincuencia los periodistas corren hacia el gobierno para buscar al responsable, critican al parlamento, jefes de policías y a los criminólogos. Este flujo de reportes continúa por un par de días, hasta que desaparezca de la memoria colectiva. Así es como siempre es. Pero las noticias también pueden ofrecer a los lectores oportunidades para la contemplación. De ese modo, uno podría escuchar la palabra “conciliación” más seguido en vez de promesas de retribución a una sociedad en permanente luto.

Otro ejemplo, cuando una autoridad hable de las personas sin hogar, los diarios podrían pedir a sus lectores idear de como solucionar el problema. El diario podría reportar sobre experimentos de vecindarios dónde ciudadanos ofrecen sopa a los desamparados. O publicar una foto de una persona sin casa de modo que sea vista como un ser humano y no como una víctima sin remedio. Después del 11 de septiembre, un importante diario estadounidense, recibió una carta de parientes de las víctimas de los ataques en las Torres Gemelas. La carta hacía un llamado a la paz. Ellos no querían nuevos muertos en el nombre de sus hijos. La carta no fue publicada porque los grandes medios ignoran la mayoría de los llamados a la contemplación. Si es que no se está de acuerdo con la visión de que el combate es noticia y la paz no, entonces no sale. Y este no es sólo un problema estadounidense. En el medio oriente y en Europa y en cualquier otra parte cualquier iniciativa por la paz es menos noticiosa que un nuevo ataque suicida o una nueva carta con ántrax. El Buen Samaritano no llegaría hoy en día a la primera plana.

¿Qué es lo opuesto a noticia? La meditación, sospecha el historiador John Sommerville en su fascinante libro Cómo las noticias nos han puesto tontos. Imaginen, escribe, que pasaría si un día nos despertamos y vemos en la portada del diario sólo una palabra: CONFIANZA, o AMOR, o COMPASIÓN, o ESPERANZA. ¿qué sería eso? Después de todo, hemos pagado por seguir las noticias todos los días. Gastamos 15 minutos cada mañana leyendo de modo de tener tema de conversación con los colegas mientras tomamos café... ¡y ahora sale esto! ¿cómo reaccionaríamos? ¿asustados? ¿enojados? ¿O felices, ya que el mundo finalmente ha encontrado la paz y la sabiduría para concentrarse en algo como la confianza? Es realmente una bella palabra... Esos 15 minutos pueden ser un oasis de paz en nuestra ocupada y apurada existencia. Contemplar esas palabras puede resolver una pequeña parte del misterio de nuestras existencias. Durante el tiempo que, de otra manera, ocuparías en leer las noticias tu puedes tomar conciencia de asuntos que están mucho más cerca de uno mismo.

Asumiendo que cada diario representa una palabra. Cada persona que lea la prensa comenzará el día leyendo palabras como VIOLENCIA o MIEDO. Después de todo, esas son las palabras que los diarios saben gritar muy bien. El sentido de la vida nunca podrá convertirse en una noticia, no le interesaría a la industria mediática. Entre más satisfactorias son las respuestas que tenemos para los asuntos esenciales, menos necesidad tenemos de consumir noticias. El desarrollo personal comienza de la noción de que hay muchas otras fuentes fuera de los diarios, Internet y la televisión. ¿Realmente nos aburriríamos o nos pondríamos infelices si es que nos quedamos sin noticias? ¿por qué no sintonizamos con nuestras vidas, en vez de vivir la de aquellos en quienes no podemos influir de ninguna manera? ¿qué tal si ignoramos la intriga política, los desastres naturales en países remotos, choques de aviones, rumores sobre celebridades y, en cambio, hablamos con nuestros seres queridos o nuestros vecinos? ¿Acaso no es mucho más interesante el conocer su opinión? ¿Por qué escuchar a un profesor experto en alguna materia y no escucharlos a ellos, o a nosotros? ¿dónde te sientes más como en casa: en un lugar en el que estás forzado a observar pasivamente combates y miseria, o en una comunidad dónde vive cada día y donde tienes influencia?

Ahora se pueden preguntar ¿cómo ser más sabio sobre lo que ocurre en el mundo hoy en día? No podemos. Y no tenemos que serlo. Nadie nos demanda que estemos informados sobre todo. Sólo unas pocas cosas son importantes en la vida de una persona y están completamente alejadas de la categoría de noticias.

Señores y señoras, esas han sido las noticias del día de hoy.


DIETA DE NOTICIAS:
Algunas sugerencias para comenzar una dieta de noticias.
Consejo 1: Nunca leas el diario del día, pero siempre lee el de ayer. Esto crea automáticamente cierta distancia hacia la información.
Consejo 2: Nunca ver las noticias en televisión, pero siempre mirarlas media hora después en el video y adelantar todo lo que no consideremos interesante. De ese modo, verán menos noticias.
Consejo 3: (nivel avanzado) Elige cierto día en la semana e inmediatamente guarda el diario sin haberlo leído. Después de dos o tres semanas saca el diario y léelo. Trata de ver cuantas informaciones ya no son relevantes o no son interesantes. Te darás cuenta que no te has perdido de nada.

PUBLICADO EN LA REVISTA HOLANDESA “Ode” www.odemagazine.com

Traducción: Esteban Gómez.


 
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